martes, 14 de junio de 2005

EL AGUA. Un "terrorista" en la Triple Frontera

Los Estados Unidos vienen presionando a los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay para que ejerzan un mayor control en la zona de la Triple Frontera. Sustentan esta presión, en supuestos informes de inteligencia, que confirmarían la presencia de células dormidas de terroristas internacionales y actividades de lavado de dinero con qué financiarlas.

El Acuífero Guaraní

Es una de las mayores reservas de agua subterránea del planeta, estimándose en unos 50.000 kilómetros cúbicos. La profundidad más común del Acuífero es de 200 m, pero puede llegar a los 1.000 m. En Brasil, más de 300 ciudades de entre 3.000 y 500.000 habitantes son abastecidas total o parcialmente por él. En Paraguay, se han registrado unos 200 pozos que abastecen a poblaciones de la región oriental del país. Uruguay cuenta con unos 135 pozos y se los usa para abastecimiento público y baños termales.

En la Argentina, se utilizan solamente 6 pozos termales de agua dulce en el sector oriental de la Provincia de Entre Ríos.

Según el Banco Mundial, "en el MERCOSUR el crecimiento industrial y de la población puede poner en riesgo los recursos disponibles, incluyendo el agua". Lo que en realidad quiere decir el BM es que no se debe permitir el desarrollo industrial del sur, a la vez que exigen controlar su tasa de natalidad, para que de esta manera, no pongan en riesgo la perfidia neoliberal.

Los buitres sobre el Acuífero

El 22 de mayo de 2003 se reunieron en Montevideo, el Banco Mundial y los países que integran el MERCOSUR. Allí se firmó el "Proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní". El principal aporte para el proyecto lo hizo el GEF (Fondo Mundial para el Medioambiente), que garantizó 13,4 millones de dólares de los EEUU para su financiación. La OEA/USDE (Unidad para el Desarrollo Sostenible) actuará como la agencia regional de ejecución y el Banco Mundial como la agencia de implementación. Las negociaciones bilaterales concernientes al "Proyecto de Implementación del Plan" (PIP) cuentan con el apoyo del USDE y están bajo la dirección de los países y la OEA. Como se puede ver, los intereses e interesados son muchos y para nada confiables. Si no hacemos algo al respecto, todo hace prever que el Guaraní terminará pasando a manos privadas, para su posterior explotación comercial.

¿Tomaremos su agua cuando esto suceda? Seguramente no. Lo más probable es que la Coca Cola y Nestle, máximas compañías dedicadas a la explotación del agua con fines comerciales a nivel mundial, se la beban toda.

Modalidades de privatización de los servicios de agua

Una primera, en la que hay una venta total de los sistemas de distribución, tratamiento y/o almacenamiento por parte del Estado nacional a favor de las multinacionales; una segunda modalidad, en la que se hace una concesión por parte de los Estados nacionales para que las multinacionales se hagan cargo del servicio y del cobro por la operación y mantenimiento del sistema en uso. El cobro por el servicio y las ganancias son gestionadas en su totalidad por la multinacional; y una tercera, que se trata de un modelo 'restringido', en el que el Estado nacional contrata a una multinacional para que administre el servicio de agua a cambio de un pago por costos administrativos. La multinacional puede o no hacer el cobro del servicio, pero en todos los casos el Estado nacional no tiene acceso a las ganancias generadas.

El factor ALCA

Desde 1994, todos los países de América, a excepción de Cuba, han estado negociando para la conformación del “Área de Libre Comercio de las Américas” (ALCA). En la práctica, las negociaciones se han hecho de manera secreta. Esto ha impedido profundos debates sociales en cada país y les ha evitado a los gobiernos tener que dar cuenta a sus ciudadanos sobre los efectos de las decisiones que llevan a cabo. El acuerdo no sólo fija nuevas formas de comercio y propiedad privada, sino que impone un nuevo marco ideológico, jurídico y político para definir las relaciones entre el capital transnacional, los Estados y los pueblos latinoamericanos. Si se aprueba, sus disposiciones no afectarán solamente el comercio, sino la producción, los servicios, la propiedad de la tierra, el agua y los recursos naturales.

Conclusión

El tema de los recursos naturales en nuestros países, no es un asunto menor, y mucho menos lo es el agua. Hace tiempo, que las multinacionales avanzan sin prácticamente oposición alguna, sobre cuanto recurso estratégico posean nuestros países. Su intención no es solo la de ganar dinero, si no que son parte fundamental del proyecto hegemónico del neoliberalismo, de maniatar el desarrollo de nuestras naciones. Revertir esto, es uno de los desafíos más grandes al que deberemos enfrentarnos. Presionar y exigir a los gobiernos de nuestros respectivos países, que declaren como patrimonio social el agua y que bajo ningún punto de vista la misma pueda ser privatizada, debe ser una acción que involucre al conjunto de la sociedad y de las organizaciones cuya sensibilidad social, rechace el proyecto hegemónico del neoliberalismo.

Javier Cid

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