jueves, 23 de junio de 2005

Estados Unidos pretende la anexión de la Amazonia

El accionar de las cancillerías latinoamericanas dejan mucho que desear.

El 28 de enero pasado, en Washington D.C., la Secretaria General de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), Rosalía Arteaga, y el Secretario General Interino de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luigi R. Einaudi, firmaron un acuerdo sobre “Manejo Integrado y Sostenible de los Recursos Hídricos Transfronterizos en la Cuenca del Río Amazonas”, que constituye un importante paso de Washington hacia la apropiación final de la Amazonia.

El tratado tiene el objetivo de desarrollar un “modelo de gestión del agua”. Considerando que más del 20 por ciento del agua dulce del mundo se encuentra en la Amazonia, y que el área abarca una superficie superior a los 7.8 millones de kilómetros cuadrados, ese acuerdo con fines paradigmáticos es de importancia histórica.

Sin embargo, el Acuerdo no se limita al vital líquido. Contempla también proyectos sobre medio ambiente y salud, protección del medio ambiente e integración económica y conservación y gestión sostenible de la biodiversidad. Las cláusulas más preocupantes del Acuerdo son las siguientes (transcriptas tal cual figuran en el Acuerdo):

1.1. Las Partes cooperarán recíprocamente en aquellos asuntos que sean de interés común dentro de sus esferas de competencia y de sus respectivos programas de actividades. Particularmente, las Partes cooperarán en proyectos relacionados con las siguientes actividades: e. Apoyar el desarrollo de trabajos conjuntos en la ejecución de las áreas programáticas de acción y compromisos prioritarios contenidos en el Plan Estratégico 2004-2012 de la OTCA aprobado por la VIII Reunión de Ministros de Relaciones Exteriores de los Países Miembros el pasado 14 de septiembre de 2004, y el Programa Interamericano para el Desarrollo Sostenible 2004-2007 de la OEA.

1.2. Para efectos de esta cooperación, si fuere necesario, las Partes celebrarán acuerdos suplementarios conforme a los lineamientos establecidos en este Acuerdo.

3.2. La SG/OEA y la OTCA también podrán financiar aquellas actividades o proyectos que estén siendo ejecutados por alguna de ellas, sin perjuicio de la contribución o participación de otras organizaciones o instituciones.

4.1. La dependencia responsable dentro de la SG/OEA de coordinar las actividades de la SG/OEA, según este Acuerdo, es la Oficina de Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (en adelante OSDE), y su coordinador es el Director de la OSDE, señor Scott Vaughan.

4.2. La dependencia responsable dentro de la OTCA de coordinar las actividades de la OTCA, según este Acuerdo, es la Dirección Ejecutiva de la OTCA, y su coordinador es el Doctor Francisco Ruiz Marmolejo.

4.3. Los coordinadores definirán las directrices generales de los proyectos a desarrollar…

4.4. Todas las comunicaciones y notificaciones que se deriven de este Acuerdo tendrán validez únicamente cuando…estén dirigidas a los coordinadores…

5.1. Las Partes se reconocen mutuamente los privilegios e inmunidades de que gozan en virtud de los acuerdos sobre la materia que sean pertinentes y los principios generales del derecho internacional.”


Seguramente la administración Bush, ha de estar festejando este acuerdo. En el tablero latinoamericano, las fichas parecen caer como si de un efecto dominó se tratase, facilitando la apropiación de la Amazonia, la regionalización del Plan Colombia y la destrucción de los movimiento sociales del área.

El punto 1.1 e del Acuerdo ratifica el “Plan estratégico” de Rosalía Arteaga; la cláusula 3.2 abre la Amazonia a “terceras instituciones”, y los párrafos 4.1 a 4.4 dan prácticamente carta blanca a un par de burócratas de la OTCA y de la OEA, para crear los hechos consumados que después ningún gobierno nacional podrá revocar.

A ojos de buen observador, resulta deprimente que las cancillerías de ocho Estados latinoamericanos miembros de la OTCA (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guayana, Perú, Surinam y Venezuela), traten a la Amazonia como si fuera el almacén de la esquina de su casa, y no la región de materias primas estratégicas más importante del mundo con una extensión territorial equivalente al 73 por ciento de la superficie de Estados Unidos.

La ineptitud diplomática, su falta de visión estratégica y de una doctrina latinoamericana a la altura de un naciente sistema mundial multipolar y en un contexto de necesaria unidad regional, son tan profundas que hay sectores que proponen que el imperialismo francés participe en la OTCA, a raíz de su colonia en Guyana, supuestamente para “equilibrar la influencia de Estados Unidos”.

Esta posición, refleja la incapacidad de estos funcionarios de concebir el mundo sin la mano conductora de las potencias mundiales. La solución al problema de la Amazonia no es tratar de equilibrar el intervencionismo estadounidense con el europeo, sino de mantener a ambos fuera y formular un plan integracionista de desarrollo latinoamericano para la región.

La Amazonia en términos de geopolítica y geoeconomía, es comparable con la estratégica zona de Asia Central o con el Medio Oriente, de tal manera que la diplomacia latinoamericana que no interpreta a la Amazonia como objeto del intervencionismo estadounidense, es simplemente diletante o cipaya.



Javier Cid
Fuente consultada: rebelion.org

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