La fauna urbana y sus problemas
La mayoría de nosotros ha tenido o tiene algún animal a quien cuida, alimenta o pasea. Así como ellos nos brindan alegría y nos hacen compañía, nosotros le debemos dar cuidado y atención. Normalmente, se considera animal doméstico a los gatos, perros y canarios, pero debe tenerse en cuenta que la lista no se termina allí. Son también animales domésticos los loros y aves silvestres autorizadas a ser comercializadas, y hasta mascotas más insólitas como hámsters, cobayos, conejos y peces que son huéspedes en nuestro hogar. No sólo animales domésticos hay en las ciudades; también existen algunos animales vectores de enfermedades o peligrosos como ratones, gorriones, arañas, mosquitos, murciélagos, cotorras, piojos, moscas, ratas, palomas, pulgas, escorpiones y cucarachas, entre otros.
Más allá de los buenos recuerdos que nos dejan los animales, hay que tener en cuenta que cada año, millones de personas contraen alguna enfermedad infecciosa o parasitaria por contacto con animales.
Existen más de diez padecimientos que pueden ser transmitidos por las mascotas, aunque sólo las más graves, como la rabia o la peste bubónica, se den a conocer a tráves de los diarios.
Los perros y los gatos también transmiten lombrices intestinales llamadas anquilostomiasis y ascardiasis. Esto produce erupciones en la piel que provocan intensa picazón. Además, transportan un hongo microscópico que produce la tiña, una enfermedad que afecta al cuero cabelludo.
Una sociedad civilizada debe contemplar, fortalecer y amparar una adecuada relación hombre-animal. También debe poder ver con sabiduría cuándo un animal se convierte en un potencial enemigo, porque, en ese caso, se debe priorizar la salud de la población.
Es esencial la protección de animales domésticos respetando su vida, controlando su salubridad, asegurando su reproducción con métodos éticos y evitando la crueldad, ya que al prevenirla, también actuamos sobre la violencia antes de que se descargue sobre los seres humanos más débiles.
La depredación de que han sido objeto las especies vivas ha provocado que a nivel internacional se procure frenar la actividad clandestina y de crueldad con que se maltrata a los animales. No podemos ni debemos aceptar prácticas aberrantes que los denigren.
En la Argentina, hay previsiones al respecto. Desde 1950 la legislación nacional contempla sanciones por actos de crueldad y malos tratos hacia los animales: Será reprimido con 15 días a un año de prisión el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales.
Es difícil entender que un animal, al mismo tiempo que debe ser protegido por una ley puede ser considerado un perjuicio para quien lo ampara, por ejemplo, cuando esta afectado por enfermedades. Esta dualidad enfrenta a diferentes sectores de opinión y hay que obrar de acuerdo con las recomendaciones de especialistas reconocidos o de modelos comprobados y eficaces. El animal doméstico necesita que se lo eduque y respete.
Si bien es importante conocer las enfermedades para evitarlas, estar atento y prevenirlas, hay que tener presente que casi ninguna de las enfermedades es mortal y la mayoría se puede prevenir y curar.
Con todo lo expuesto no debemos asustarnos ni alejarnos de los animales, sino acercarnos a ellos y jugar, pero con conciencia y cuidado. Debemos mejorar la relación con los animales, poniendo énfasis en las condiciones de vida de estos.
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
Integrante de la mesa de Ecologia y Ambiente del Partido Humanista
– E-mail: cristianfrers@hotmail.com
Más allá de los buenos recuerdos que nos dejan los animales, hay que tener en cuenta que cada año, millones de personas contraen alguna enfermedad infecciosa o parasitaria por contacto con animales.
Existen más de diez padecimientos que pueden ser transmitidos por las mascotas, aunque sólo las más graves, como la rabia o la peste bubónica, se den a conocer a tráves de los diarios.
Los perros y los gatos también transmiten lombrices intestinales llamadas anquilostomiasis y ascardiasis. Esto produce erupciones en la piel que provocan intensa picazón. Además, transportan un hongo microscópico que produce la tiña, una enfermedad que afecta al cuero cabelludo.
Una sociedad civilizada debe contemplar, fortalecer y amparar una adecuada relación hombre-animal. También debe poder ver con sabiduría cuándo un animal se convierte en un potencial enemigo, porque, en ese caso, se debe priorizar la salud de la población.
Es esencial la protección de animales domésticos respetando su vida, controlando su salubridad, asegurando su reproducción con métodos éticos y evitando la crueldad, ya que al prevenirla, también actuamos sobre la violencia antes de que se descargue sobre los seres humanos más débiles.
La depredación de que han sido objeto las especies vivas ha provocado que a nivel internacional se procure frenar la actividad clandestina y de crueldad con que se maltrata a los animales. No podemos ni debemos aceptar prácticas aberrantes que los denigren.
En la Argentina, hay previsiones al respecto. Desde 1950 la legislación nacional contempla sanciones por actos de crueldad y malos tratos hacia los animales: Será reprimido con 15 días a un año de prisión el que infligiere malos tratos o hiciere víctima de actos de crueldad a los animales.
Es difícil entender que un animal, al mismo tiempo que debe ser protegido por una ley puede ser considerado un perjuicio para quien lo ampara, por ejemplo, cuando esta afectado por enfermedades. Esta dualidad enfrenta a diferentes sectores de opinión y hay que obrar de acuerdo con las recomendaciones de especialistas reconocidos o de modelos comprobados y eficaces. El animal doméstico necesita que se lo eduque y respete.
Si bien es importante conocer las enfermedades para evitarlas, estar atento y prevenirlas, hay que tener presente que casi ninguna de las enfermedades es mortal y la mayoría se puede prevenir y curar.
Con todo lo expuesto no debemos asustarnos ni alejarnos de los animales, sino acercarnos a ellos y jugar, pero con conciencia y cuidado. Debemos mejorar la relación con los animales, poniendo énfasis en las condiciones de vida de estos.
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
Integrante de la mesa de Ecologia y Ambiente del Partido Humanista
– E-mail: cristianfrers@hotmail.com

