martes, 04 de octubre de 2005

Buscando una gestión ambiental urbana

El ambiente urbano constituye un sistema estrechamente vinculado a los ecosistemas naturales en los cuales se asienta, que lo circundan, como son las áreas rurales y otras áreas urbanas de influencia y con los cuales interactúa constantemente. En este sentido, la gestión del ambiente urbano o gestión ambiental urbana es una tarea compleja y que demanda la atención en forma simultánea y complementaria de diversos aspectos de los asentamientos humanos que impactan sobre el ambiente, pero también sobre los habitantes de los mismos.

La gestión se traduce en un conjunto de acciones encaminadas a lograr la máxima racionalidad en el proceso de decisión y manejo del ambiente urbano, relativo a la conservación, defensa, protección y mejora del ambiente, a partir de un enfoque interdisciplinario y global. Estas acciones, desarrolladas por los actores urbanos se orientan a construir relaciones armónicas y deseables en varios niveles en el territorio o ambiente urbano en el cual se desenvuelven, es decir, entre los propios seres humanos; con las organizaciones, instituciones o agrupaciones que existen; y, con el sustrato físico o medio natural que incluye a otros seres vivos.

La gestión ambiental urbana tiene como fin mantener y preservar el ambiente urbano, y redefinir en el tiempo y en el espacio las relaciones entre los seres humanos y su ambiente, en especial en relación a los patrones de vida y consumo. Esta redefinición procura revertir los efectos de la degradación del suelo, del aire y agua producidos por los modelos de desarrollo urbano insostenibles que reiteran la exclusión y empeoran las condiciones y calidad de vida de los seres humanos que habitan las ciudades.

La contaminación ambiental y los riesgos que esta implica para la salud del hombre, son problemas que se deben en buena medida a la inadecuada gestión urbana de nuestras ciudades. Este no es un problema exclusivo de Argentina, también es una situación mundial que sólo tiende a agravarse, dado que las poblaciones están creciendo constantemente y consumen cada vez más, razón por la cual, requerimos la implementación de vanguardistas formas de gestión ambiental urbana en el país que signifiquen el reconocimiento de nuevos paradigmas de participación activa de todos los actores locales, expresada a través de una verdadera voluntad política y social, esa rara flor que se cultiva cuando los habitantes de una ciudad se tornan ciudadanos, es decir, cuando se identifican con su espacio urbano, su historia y su entorno natural, siendo capaces de buscar en forma conjunta, las soluciones ambientales que apunten hacia la metamorfosis urbana; hacia la ciudad sostenible.

Una ciudad sustentable será aquella que cuente y ofrezca a quienes la habiten servicios de calidad para toda la población, un ambiente sano, viviendas dignas y suficientes, seguridad, parques, espacios deportivos y de recreación, convivencia social intensa y fructífera, empleo digno y bien remunerado, atención sanitaria completa y eficiente, educación de calidad y acceso a la actividad cultural. Asimismo, el aprovechamiento del suelo es un aspecto fundamental del planeamiento urbano, directamente vinculado al desarrollo sustentable, tanto en la adecuada distribución de viviendas, comercios e instalaciones industriales, como en el uso eficiente de las áreas verdes urbanas.

La degradación ambiental origina gastos extraordinarios que comprometen seriamente los recursos locales, trae consigo desigualdades y amenaza la sustentabilidad del desarrollo alcanzado; el desafío es construir sistemas urbanos circulares de flujos de materiales y energía, donde la mayor parte de lo que salga pueda ser reutilizado en el sistema de producción.
En la mayoría de las ciudades, el tratamiento de los residuos sólidos urbanos no es realizado en forma eficiente. El aumento del volumen de basura contamina el agua, la tierra y el aire en extensas zonas, constituyendo una amenaza para la salud y para el ambiente. En tanto, su inadecuada eliminación provoca la muerte anual de 5,200.000 millones de personas incluidos 3 millones de niños menores de cinco años, a causa de enfermedades. Para evitar esto, es preciso reutilizar, reciclar, recolectar y eliminar residuos en condiciones seguras.

La disponibilidad de las prestaciones de agua y saneamiento, esenciales para la vida y para el cuidado de la salud de la población, deben ser atendidas para garantizar el alcance universal del beneficio y aumentar el nivel de seguridad en áreas propensas a desastres.

El deterioro ambiental urbano requiere de la orientación de una práctica planificada que compete al gobierno municipal, es muy importante que la planificación recoja como vinculante los resultados claros y objetivos que se relacionen con la sostenibilidad y la necesidad de que sean implementados continuamente. De no ser así, ésta seguirá siendo objeto de debate y buenas intenciones sin llegar a ningún resultado eficaz que suponga una mejora. Es debido a esto que dicha planificación debe desarrollar una óptima gestión ambiental urbana, promoviendo prácticas preventivas y desarrollando estrategias simples de solución, las cuales están orientadas a obtener condiciones sanitarias y ambientales que garanticen la salud y bienestar de la población.

La descentralización es necesaria para mantener la eficiencia de la aplicación de los instrumentos de política y de la oferta de servicios públicos en relación con la política ambiental. Ya no puede mantenerse todo centralizado, independientemente de razones políticas e históricas, sino también por razones de simple eficiencia en la aplicación de instrumentos.

Con el propósito de hacer que nuestras comunidades y ciudades sean más sustentables, se debe seguir construyendo, fomentando y manteniendo una cultura política de compromiso comunitario, participación de los interesados y creación de consensos.
Una ciudad sustentable es un sistema artificial diseñado por el hombre que tiene la virtud de integrarse a la naturaleza sin contaminarla y de ser amigable, de servir a su creador con calidad. O dicho de otra forma, es un sistema artificial que no esclaviza al ser humano ni destruye al medio natural en el que se implanta. Es una ciudad que se sustenta equilibradamente entre la naturaleza, lo artificial y lo humano creando un entorno, en el espacio y en el tiempo, de calidad para todos.

Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social – E-mail: cristianfrers@hotmail.com
Integrante de la Mesa de Ecologia y Ambiente del Partido Humanista.

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